domingo, 11 de marzo de 2018

Notas sobre una mañana



Hay una planta en mi escritorio, siempre de niño quise una, justo ahí, un retazo de vida dentro de todo el ecosistema en decadencia percibido de los lapices desordenados, mis viejos lentes dañados a medio asomarse detras de mi laptop, el cual coloqué ahí supuestamente para recordarme que mi vision es una mierda, junto al envase con mis pinceles rodeados por lo que parece una invasión de birutas de borrador que han colonizado enteramente mi escritorio, hay una planta en mi escritorio, junto a la ventana, para no hacerla sentir del todo una posesión, y sepa que me importa la luz que necesita recibir, hay una planta en mi escritorio, y me pregunto si sentirá bien.

Porque esas madrugadas de universitario idealista, drogado y escuchando por segunda vez ''Empire'' de Kasabian, pensaba en como me gustaría organizar mi lugar de trabajo, nadando en las profundidades de los post en tumblr sobre escritorios utópicos, y decía ''voy a armar un espacio así.. colocaría la luz de este lado, podría estar en una esquina, andaría en pantuflas y no podría faltar un poster de película enmarcado, etc'' ahora abro los ojos tras 5 horas de sueño, (algo que no he podido mejorar) y puedo apreciar una planta en mi escritorio, prosigue lograr abandonar la cama, alimentar a los hamsters, y durar 10 minutos detenido frente a la ducha con un cigarrillo encendido  pensando en como reaccionará mis sistema nervioso cuando el agua discreta y fría, repetitiva y sonica se encuentre con mi espalda, lo que imagino resultará en 3 segundos de una dramática reacción que exaltar con alguna expresión de asombro es necesario para aceptar que empezó el día, suena king krule al fondo para homogeneizar un poco con la gris-asea mañana que me recibe al salir del cuarto y proceder a la ducha y ultimo lugar antes de caer ahí, a mi escritorio, donde hay una planta, y aportando con sus danzantes formas un estimulo visual, me acompaña sin yo realmente saber si se siente bien, tengo una planta en mi escritorio, y la conciencia entra en conflicto porque el amor es ciego, tengo una planta en mi escritorio, es momento de ser reciproco, como quería de niño.

Tal como quería de niño está la libertad, cual representación Dionisia en un cuerpo de 1,30m y 35kg de pura necesidad de entender, le insitía a su madre en sobre como el objetivo es que te consuma lo que amas hacer, porque la forma pura de la felicidad está justo en esa indivisible mesanina entre el soñar y la constante lucha de honestidad por lograr ese sueño.


Notas, Domingo 2 am

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Notas sobre una mañana

Hay una planta en mi escritorio, siempre de niño quise una, justo ahí, un retazo de vida dentro de todo el ecosistema en decadencia percib...