viernes, 25 de julio de 2014

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Oye Leo, te puedo contar una historia? no estoy segura de que te guste oírla, aunque despues de todo te la quiero contar, mnn es sobre que una vez me enamoré de alguien más y exacto si, ya te conocía, incluso  Stefani ya había nacido, bueno. Fue hace unos 6 años, cuando estabamos de vacaciones, una noche tú y la niña dormían cansados y aunque yo también lo estaba, no tenía sueño y bajé al bar del hotel y me tomaba un trago, en la barra a cierta distancia de mí, había un hombre que me pareció era unos 5 años mayor que yo, tenía un aspecto dejado aunque no lucía sucio, su cara no mostraba mucho interés en nada, solo miraba a su alrededor y a su cerveza, entonces cruzamos miradas y él hizo un gesto como intrigado de que yo lo estaba mirando, no sonrió, no hizo mas que mirarme, de una manera peculiar con una mirada neutra aunque profunda, tomó de su cerveza y llamó al barman, con el cual me mandó una nota que decía que si gustaba de una conversación amistosa, tal vez sobre lo feo que es el bar. Pensé en tí Leo, pensé en muchas cosas mientras miraba sin concentración esa nota, en qué podría pasar, en que significaba esto, en si yo realmente quería o no acercarme a charlar con él y entonces me detuve un poco sorprendida porque se me vinieron a la mente estas palabras: ''Leo, pero si tú eres el hombre de mi vida, a quien más amo y amaré, no te preocupes, que a más nadie que a ti le pertenece mi corazón'' y al voltear a mirar al hombre, este alzó su cerveza tímidamente y vino hacía mí, Alberto, era su nombre, una voz suave pero grave, cabello medianamente largo, y esa mirada profunda y neutra que, no me cautivó, pero pensaba en que si tal vez este hombre tenía una manera de ver la vida que lo hacía tener esa mirada, si, yo y mis supersticiones, pero más me llamaba la atención que percibía de su rostro una nostalgia, una tristeza, ese hombre estaba solo en la vida, o había pasado por algo muy fuerte, por lo menos eso pensé, y me intrigó mucho percibirlo, hablamos de mí, era muy evidente que yo tenía su atención, luego me dijo que estaba de viaje, era profesor universitario de biología, y viajaba por un congreso de investigación aquí en el país, me dijo que le gusta el ajedrez y el voleibol, me preguntó si estaba casada, y le conté un poco sobre ti y sobre Stefani, y por mera inercia decidí preguntarle si él lo estaba, y me dijo que no, que lo estuvo, hace mucho tiempo, luego miró su cerveza y no mencionó nada más en un buen rato, hasta que me dijo: sabe, señorita, creo que esta noche es especial, y por esto, le daré a usted y sin ningún motivo trasfondo la oportunidad saber una historia que nadie más excepto una mujer en algún lugar, aparte de mí sabe, espero le guste escucharme y no le moleste que encienda un cigarrillo. Y me contó, aquella diversa, poco común, tan hermosa en los mejores momentos, tan triste en los peores, tenía ambos extremos y eso era lo fascinante, pero se quedó del lado triste, al menos para él, quien con sus ojos lagrimados me contó que está enamorado, aun despues del pasar de los años, se pregunta si realmente esa mujer sabía la importancia que tenía y la huella que dejó en él, se sorprende como tenía razón al decirle que no pasaría una noche sin ella, y hoy día, no existe la noche en la que el solitario hombre no desee ilusionado tenerla ahí, con sus palabras, con sus maneras, sus ojos, me decía un poco anonadado, su olor.. y ahí se detuvo y me dijo que no podía seguir, aunque parecía estar colapsado por dentro, una lagrima se paseaba por una sonrisa tímidamente feliz, vaya hombre, pensé, y disculpa mi lagrima Leo, pero sabes que soy algo sentimental, pensé en de que manera alguien como él puede estar tan solo, y se lo dije siendo esta mi ultima palabra con relación al tema. Me dijo que el está solo desde antes de conocerla, aun estaba solo sintiéndose tan feliz de ser amado por el ser a quien él más amaba, perdón, ama. Al detenerse solo me dio las gracias por escucharlo, por la cerveza y aceptar la invitación, que nunca se sabe con quien uno se va a encontrar, él se encontró un día con la mujer que amará por siempre, y otro día se encontró con la única persona, aparte de ellos dos, que sabe esa historia. No le pregunté el por qué me la contó, supuse la razón cuando me dijo eso. Y  pues se despidió, pagó la cuenta y se marchó, solo se alejó, como una sombra que se aleja al aparecer las luces, ese hombre es realmente un extraño, está solo, un fantasma, sin razones ni expectativas, quien se imagina que un ser así ame de una manera tan pura, tan irreal. No me culpes Leo, por favor, pero esa noche me sentí enamorada de él, sentí que lo amaba, lastima tal vez? no lo creo, nunca me proyectó lastima, es como si no pidiera nada a cambio y eso creo me cautivó, tanta pureza en tanta oscuridad? nunca imaginé un ser así. Ahora, Leo, te pido que no pienses que no te amo, que algo cambió en mi hacia tí esa noche, no, no es así. Solo es una experiencia, un momento, tan fuerte, tal vez tan marcado, que por que no compartirlo con la persona que amo? tú, mi ser perfectamente defectuoso, que me regañas y me obstinas, me calmas y me entiendes con todo y nuestra diferencia de personalidad. claro que tenía que compartirla contigo, confío en ti. Ahora por favor termina tu café, no escribas más, usa tu pijama y acuéstate aquí conmigo, déjame sentirte tan mio como lo que siento por ti. Gracias por escucharme, buenas noches.

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