martes, 24 de junio de 2014

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Casi siempre espero poder sentarme en esta parte del bus camino a casa, sobretodo los jueves, el jefe se alcoholiza ese día y debo cerrar yo, así que salgo del trabajo cuando ya está oscureciendo y entonces puedo apreciar la calma con que el sol se esconde aunque todos se siguen moviendo agitados, puedo apreciar algunas tiendas cerrando, algunos vagabundos que en su mirada despejada se nota que piensan en que banca dormirán hoy, ''deben descansar'' pienso yo, mañana es otro día para ser vagabundo, el viaje a casa casi siempre termina antes de llegar, mi mente parece ir varios kilómetros delante de mi, ya ella está disfrutando de mi sofá antes de yo siquiera haberme subido al iluminado y lleno de personas bus que le dará un viaje final a mi día. Cuando por fin veo ese árbol de pocas hojas en una esquina sobre esa casa extraña de colores pasteles, se que es hora de bajar, dejo de escuchar el motor del bus y camino en dirección a casa, no es mucho, pero saber que estoy cerca y aun no haber llegado es en cierto grado frustrante, pero termina la impaciencia cuando me encuentro frente a mi puerta, al fin, estoy aquí, me recibe esta sensación de poder sentirme cómodo, aunque sea soledad, es mí soledad, son las ventanas, los colores, el olor, el silencio, las facturas en el suelo, un flojo gato durmiendo a placer y la presencia de cosas que conozco muy bien me hacen saber que he llegado. Dejar el abrigo en el sofá y calentar café es lo primero, será rápido, es lo que sobró de esta mañana, mientras enciendo el computador me pregunto donde fue la ultima vez que leí, ahí debería estar el libro, zapatos y calcetines abandonan mis pies, sirvo el café y enciendo un cigarrillo, reviso mi correo, y escucho algo de música, debo trabajar en estos pedidos atrasados, vaya... que latoso es ser yo, al menos mi gato seguro cree que soy interesante, creo, nunca estoy seguro de que piensa. Son ya las once, que porquería, el tiempo siempre diciéndome cosas que no quiero escuchar, leeré y dormiré, mañana será un día especial, porque podré hacer lo mismo que hoy, podré disfrutar de esta rutina aunque solo me haga sentirme muerto, aunque solo borre a pedazos la posibilidad de darle otro sentido a mi miserable vida, estas son las únicas cosas que extraño, estos pedazos solitarios de espacio, pues que maravilla.

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