Una Mosca se ahogó en mi café
la pequeña mosca se topó con mi solitaria taza
Maravillada o sedienta?
Con su caleidoscopica mirada se zambulló directo y sin pensar
Dopada por el aroma de la soledad
Envuelta en la profundidad la mosca se ahogaba
En el negro café servido con nostalgia
Su rapido aleteo apenas era notorio
Ella no esperaba un café tan oscuro, tan profundo
solo habían transcurrido unos pocos minutos y la moribunda mosca casi no aleteaba
Aceptando su agonizante
Oscura
Nostálgica
Inesperada y aromática muerte
Yo espectador le di un nombre y un poema
Para enseñarle aun en su lecho de muerte
que todo lo que sucede tiene mas de un punto de vista
Y lo entendió...
Agradeciendo con detener sus alas y disfrutar de la cafeína que ahora conocía
Ahogaba todo su ser
Haciéndome saber que la muerte es algo tan seguro que incluso los placeres matan
No hay comentarios:
Publicar un comentario